Características del lenguaje


El lenguaje y, por consiguiente, las lenguas, poseen una serie de características que lo distinguen de los demás sistemas de comunicación que existen en la naturaleza. Según el lingüista Saussure, esos rasgos son:
  • Vía vocal-auditiva: los mensajes lingüísticos se emiten a través del aparato fonador y se perciben por el canal auditivo.
  • Transmisión irradiada y recepción dirigida: la señal acústica de un mensaje circula en todas las direcciones y quien la recibe es capaz de saber de dónde viene.
  • Evanescencia: los mensajes lingüísticos son efímeros. Por ello, precisamente, se creó la escritura, que no es más que un código sustitutorio del lenguaje oral.
  • Intercambiabilidad: los participantes en una comunicación pueden intercambiar sus papeles, de modo que el emisor se puede convertir en receptor y viceversa.
    • Retroalimentación: a la vez que producimos un mensaje, lo recibimos, lo cual nos permite moldearlo.
    • Especialización: gracias al lenguaje podemos hablar de infinidad de temas.
    • Semanticidad: el lenguaje interpreta la realidad, fruto de lo cual son los significados lingüísticos, que vienen a ser, aproximadamente, imágenes de esa misma realidad. Esos significados se asocian a significantes (formas sonoras), constituyendo así los signos lingüísticos. Por ejemplo, casa es un signo lingüístico que posee un significado (la idea de edificio en el que se habita) y un significante (el conjunto de los fonemas /k/, /a/, /s/, /a/).
    • Arbitrariedad: los signos lingüísticos son arbitrarios, ya que el significante que se elige para el significado no tiene una relación necesaria con él. Por ej., lo que llamamos casa se podría haber denominado de cualquier otro modo (de hecho, así ocurre en lenguas distintas al español).
    • Dualidad (o doble articulación): los signos lingüísticos están compuestos por unidades menores que no son signos pero que forman parte de la lengua (los fonemas), de modo que existen dos niveles en las lenguas. Por ej., con /p/, /a/, /s/ y /o/, que son fonemas, se forman signos como paso, sopa o sapo.
    • Carácter discreto: las unidades del lenguaje, sean signos o fonemas, pueden individualizarse, es decir, cuando se usan dan lugar a una secuencia en la que cada elemento puede distinguirse de los demás.
    • Productividad: las lenguas están constituidas por un conjunto limitado de unidades con las cuales, sin embargo, se puede formar un número ilimitado de mensajes.
    • Transmisión cultural: las lenguas se transmiten de generación en generación, como parte de la cultura de cada sociedad.
    • Reflexividad: las lenguas tienen la propiedad de referirse a sí mismas, es decir, con un mensaje se puede aludir a otros mensajes anteriores.
    • Prevaricación: con el lenguaje se pueden transmitir informaciones falsas de forma intencionada.
    • Desplazamiento: el lenguaje permite aludir a hechos separados de nosotros en el espacio o en el tiempo.

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